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9 de diciembre de 2012

El conejo tonto - Autora: Mercy Flores

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El conejo tonto
Autora: Mercy Flores


En una lujosa granja vivía el conejo más presumido del mundo, mundial.

Era hermoso, un lustroso pelaje blanco recorría su musculoso y atlético cuerpo y era el más rápido en una carrera pero era tan tonto, tan tonto que no sabía ni donde tenía las orejas. Se pavoneaba a diario ante todo animal que se acercara sólo para demostrar que él era más guapo que ninguno y su dueño, un paleto granjero, era tan tonto como él e invitaba a sus vecinos a hacer competiciones de belleza de animales seguro de que su conejo siempre ganaría y en verdad como el animal era hermoso ganaba y de premio le obsequiaban su peso en zanahorias.

El granjero y el conejo que eran tan vagos como tontos abandonaron el trabajo en la granja para ir de concurso en concurso. El hombre dejó de cosechar la tierra y el conejo de montar a sus hembras.

Ganaron tantos concursos que las zanahorias llegaban a la granja en grandes camiones y las almacenaban en el granero pero pronto éste se llenó y salían zanahorias hasta por debajo de la puerta. Las conejas comían unas pocas todos los días pero era imposible que pudieran acabar con todas.

Pasaron años sin que el conejo y el granjero volvieran a casa pero claro al pasar el tiempo pasó lo inevitable ambos envejecieron; el hombre achacoso por la edad le costaba mucho moverse de un lugar a otro y el conejo se había hecho viejo, su pelaje ya no era lustroso como antes incluso había perdido mucha parte de el, ya no ganaba ningún concurso. Era el momento de volver a casa.

Agotados y ansiosos emprendieron el regreso al hogar soñando por el camino: el hombre con su viejo catre y el tonto conejo con sus amadas y bellas conejas a las que montaría hasta quedar exhausto.

Cuando llegaron casi no podían reconocer el lugar: ¡era todo de color naranja! Las zanahorias invadían la granja entera; el cobertizo, la casa y hasta la tierra. Los animales eran demasiado viejos ya, muchos habían muerto y otros enfermado de tanto comer zanahorias. Muchas zanahorias se habían podrido y convertido en un apestoso puré de color naranja y sobre esta asquerosa papilla más zanahorias lo invadían todo.

El conejo intentó saltar sobre ellas para ver a sus conejas pero estaba tan mayor que se agotaba , lo consiguió con gran esfuerzo y se descorazonó al ver que ellas eran ya muy mayores y habían perdido todo interés en cualquier macho que se pudiera acercar.

El tonto granjero corrió a su habitación porque sólo quería dormir, ya pensaría mañana qué hacer y se acostó en su asqueroso catre lleno de putrefactas zanahorias invadidas de gusanos que lo devoraron mientras dormía.

El presumido, viejo y tonto conejo vislumbró un claro a lo lejos libre de zanahorias y decidió instalarse allí , mañana buscaría conejas jóvenes que le dieran muchas crías que se comerían sus zanahorias; sí, eso haría. Y justo pensando ésto llegó el último camión con el cargamento del último mes y lo descargó ante el tonto conejo que murió atrapado en su propia vanidad de color naranja.

FIN



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